Extracto Rémora Fanzine
Es el resultado del Taller de Poesía Erótica a cargo de María Teresa Gutiérrez quien con sus propias palabras lo describe: "Representa la poesía que mantiene o guía la escritura a cargo de un mentor. En sentido simbólico, el mar es el mundo y sus lectores, en él navega un barco que transporta a las autoras del fanzine, que, sobre las olas, enfrentan desafíos a la hora de utilizar el lenguaje propio de la poesía erótica (...)
Otra premisa que alimentó los momentos de reflexión y desafíos de las autoras fue la afirmación que la escritura sobre erotismo femenino es un acto político, ya que cada una de ellas tomó la palabra como instrumento para hablar de la vivencia erótica, dueñas de su deseo y su sexualidad lo comunican sin intermediarios a través de sus poemas" (...)
Por: Rita Sequeira
Pétalos sueltos, ligeros
Que impulsa el viento
Como caricia en oculto territorio
Tus glúteos, piedras que golpean y me excitan
En la tierra, posesión tuya, fresca
Tu respiración comprometida
Me envuelve como vástago
En una atrapante oscuridad
Llega el auge cuando el origen se torna sensible
Y brota el botón en flor
La llanura de tu piel me llena
Pasto con lenguas de todos los verdes
Mi capullo es pedernal que enciende el eslabón
Devorando fuego.
La trampa
Por: Mayra Ortiz
Me preparas una trampa de letras
Invitada, soy parte de la picardía
A cuadro, las colinas que tanto te fascinan
De tierra suave y firme a la vez
Empiezan a fluir las gotas
Y de la espontaneidad, surge la chispa que prende nuestra fogata.
Te deshojas
Por: Idialia López Carrillo
Las flores de tus pechos perfuman la mañana
Recorro el pasto fresco de tu monte hasta que gimes en mis manos
El sol de tus ojos despereza la savia que duerme entre mis pliegues
El brote de mi carne recibe la ferocidad de tu palma tibia
Sonrojada, me gorjeas al oído tus antojos.
Sigo el sendero bordeado por los cenagales que trazaste
Siembro la suave almendra en el surco húmedo que ofreces gustosa
Te deshojas por completo en vaivenes temblorosos
El follaje de mis brazos te cobija mientras la brisa agita tu melena
A la sombra del naranjo te adormeces luminosa, complacida.
Mar
Por: Tanya Piña
Hace tiempo que no recorro este camino
Solo una mirada basta para derribar los muros que construí
Solo una caricia para que mi vientre vuelva a arder
¿Te puedo comer? - preguntas con la naturalidad con la que pides la hora
Te doy un sí titubeante, y al segundo, mi ropa interior ya está en el piso
Antes de que tus labios se encuentren con los míos, te pido que esperes
Confieso que no me he depilado como un acto de mera burocracia
y le das menos importancia que a la hora
Al primer roce de tu lengua, mi cuerpa se hace agua
mis piernas dejan de ser mías
cada bocado me sumerge más hondo
Eres un tsunami que apenas me deja respirar
Me comes, como si mi sabor fuera el último que probarás en tu vida
Y ya no sé a qué poder agradecerle tantas olas
La intensa corriente desborda el agua por mis ojos y boca
El mundo desaparece
Floto en la inmensidad, en el vacío
Me convierto en mar
Por: Helena
La tarde lluviosa,
el café caliente,
la manta rosando,
los cristales empañados,
las gotas de lluvia golpeando los cristales
los cuerpos ardientes sumidos en la lejanía del viento,
perdidos en la distancia,
sin tiempo
sin sonido,
se fueron al espacio de la nada.
la lluvia para,
el viento se fue y en la cama
dos cuerpos en unión infinita abren los ojos.
terminan su café
y vuelven a dormir
*DR de las autoras y Luz Vesania. El equipo de Luz Vesania no ha editado, corregido o modificado estos textos. No nos hacemos responsables de las opiniones que nuestras colaboradoras aquí emitan; así como tampoco somos responsables por los comentarios de las y los lectores publicados en este sitio web.
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